En el encantador pueblo de Fleury-la-Rivière, en las soleadas laderas del Valle del Marne, se encuentra una de las joyas ocultas de la región de Champagne: Champagne Demière.
Una casa familiar donde cada botella cuenta una historia de herencia, artesanía y amor por la tierra.
Una historia que nace en el viñedo
La familia Demière cultiva viñedos desde finales del siglo XIX, pero fue en los años 50 cuando comenzaron a embotellar champagne bajo su propio nombre. Hoy en día, el proyecto está en manos de Jean-Philippe y Nathalie Demière, junto a su hija Pauline, quien representa la nueva generación que se está abriendo paso.
No se trata de producción industrial. Champagne Demière es un productor récoltant-manipulant, lo que significa que cultivan, cosechan y elaboran todo por sí mismos. Disponen de unas 10 hectáreas de viñedo, con un enfoque especial en la Pinot Meunier, además de Chardonnay y Pinot Noir.
El Valle del Marne – Tierra con historia y carácter
Situado en el corazón del Valle del Marne, el terroir de Demière juega un papel crucial en el estilo de sus champagnes. La región es conocida por sus suelos calcáreos y un clima ligeramente más cálido, ideal para producir champagnes frutales, expresivos y bien equilibrados.
Fleury-la-Rivière es también único desde el punto de vista geológico: en su subsuelo aún se encuentran fósiles marinos prehistóricos, lo que da lugar a vinos con una notable mineralidad.
Champagne con alma y paciencia
Lo que realmente diferencia a Champagne Demière no es solo su ubicación, sino su filosofía. Aquí el champagne no se apresura: se deja reposar, madurar y alcanzar su máxima expresión. Muchas de sus cuvées pasan de 5 a 10 años sobre lías, mucho más de los 15 meses mínimos exigidos por ley. El resultado: complejidad, elegancia y una mousse cremosa y sedosa.
Algunas cuvées destacadas:
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Cuvée Sélection – un brut fresco y equilibrado, ideal como aperitivo.
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Cuvée Excellence – más estructurado, con crianza en barrica y notas de fruta madura y especias.
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Rosé de Saignée – elaborado con el método tradicional saignée, de color intenso y perfil frutal profundo.
Además, la familia ha comenzado a adoptar prácticas más sostenibles y ecológicas, pensando en el futuro de la tierra y de sus próximas generaciones.
Más que champagne – una experiencia para recordar
Abrir una botella de Champagne Demière es como ser invitado a casa de la familia. Son vinos con alma – nada industriales, nada impersonales. Solo trabajo artesanal, pasión y dedicación en cada gota.
Consejo de Corkframes:
¿Tienes una botella de Champagne Demière en casa? Guarda el corcho y dale un lugar especial en tu Corkframe. Tal vez fue un recuerdo de un viaje, una cena especial o simplemente una noche inolvidable. Cada corcho cuenta una historia.
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