La región de Málaga no es solo un paraíso para los amantes del vino; también alberga algunos de los aceites de oliva más distintivos de España. Con un clima cálido, suelos ricos en caliza y una larga tradición de olivicultura, la zona produce desde grandes volúmenes hasta aceites premium galardonados.
Aquí presentamos cinco de los productores de aceite de oliva más grandes y notables de Málaga, y cómo visitarlos mejor.
1. Dcoop – Antequera
Tamaño: más de 75.000 hectáreas (cooperativa con miles de cultivadores)
Dcoop no es solo el mayor productor de Málaga, es una de las cooperativas de aceite de oliva más grandes del mundo. Miles de agricultores contribuyen a una producción masiva que abastece tanto al mercado español como al internacional.
Aceite de oliva más famoso:
“Aceite de Oliva Virgen Extra Dcoop” – un aceite equilibrado con notas de hierba fresca, almendra y un ligero toque picante al final.
Consejo para el visitante:
Reserve una visita guiada en Antequera para ver el proceso completo de producción. Combine su visita con un paseo por el centro histórico de la ciudad.
2. Hojiblanca (parte de Dcoop) – Antequera
Tamaño: aprox. 32.000 hectáreas
Hojiblanca es una marca muy conocida y una pieza clave de Dcoop. Se centra en la variedad de aceituna Hojiblanca, que produce un aceite afrutado con un ligero toque amargo.
Aceite de oliva más famoso:
“Hojiblanca Virgen Extra” – un aceite de oliva español clásico con notas verdes frescas, ideal para ensaladas y verduras a la parrilla.
Consejo para el visitante:
Las visitas suelen combinarse con Dcoop, lo que lo convierte en una excelente opción si desea conocer de cerca la producción a gran escala.
3. Finca La Torre – Antequera
Tamaño: aprox. 380 hectáreas
Uno de los productores de aceite de oliva ecológico más galardonados de España. Finca La Torre combina tecnología moderna con métodos tradicionales, centrándose enormemente en la calidad y la sostenibilidad.
Aceite de oliva más famoso:
“Finca La Torre Hojiblanca” – un aceite premium con intensos aromas verdes, notas herbales y un amargor elegante. Clasificado frecuentemente entre los mejores del mundo.
Consejo para el visitante:
Reserve una experiencia de cata guiada para comprender realmente la diferencia entre los aceites de oliva estándar y los premium.
4. Molino del Hortelano – Casabermeja
Tamaño: aprox. 200 hectáreas
Un productor de gestión familiar que combina la tradición con la innovación. En comparación con las grandes cooperativas, este ofrece una experiencia más íntima y personal.
Aceite de oliva más famoso:
“Molino del Hortelano Premium” – un aceite de oliva virgen extra de producción limitada con un frutado pronunciado y un picante equilibrado.
Consejo para el visitante:
Ideal para una excursión de medio día desde la ciudad de Málaga. Las visitas guiadas permiten ver de cerca la artesanía que hay detrás del aceite.
5. Aceites Mondrón – Periana
Tamaño: aprox. 250 hectáreas (incluyendo asociaciones con cultivadores locales)
Conocidos por preservar métodos tradicionales y centrarse en variedades locales, especialmente la Verdial de Vélez, una aceituna única en la región.
Aceite de oliva más famoso:
“Verdial de Vélez” – un aceite suave y afrutado con notas de manzana, almendra y hierbas frescas. Perfecto para pescados y platos ligeros.
Consejo para el visitante:
Visítelos durante la temporada de cosecha (noviembre–enero) para experimentar la producción en pleno apogeo. Una visita verdaderamente auténtica y educativa.
Planificando su viaje del aceite de oliva en Málaga
La mejor manera de explorar los productores de aceite de oliva en Málaga es en coche, ya que muchos se encuentran en zonas rurales alrededor de Antequera y la Axarquía. También existen recorridos guiados que combinan catas de aceite con vino y gastronomía local.
El otoño y el invierno son particularmente interesantes debido a la temporada de cosecha, mientras que la primavera ofrece paisajes hermosos y un ritmo más relajado.
Un sabor para llevar a casa
Al igual que el vino, cada aceite de oliva cuenta una historia: sobre la tierra, el clima y las personas que lo producen. Llevarse una botella a casa es una forma de prolongar la experiencia y mantener vivos esos sabores en la vida cotidiana.




























